Al inicio del cuento, el narrador explica la historia que se desarrolla en un lugar rocoso, seco, bañado en cenizas, que alguna vez fue una maravillosa selva de Chiapas. En la que la tristeza resalta, por una de tantas heridas que el egocentrismo, la ignorancia y la sed de dinero de una insignificante creación de la naturaleza, han provocado. En el comienzo del desarrollo el narrador nos envuelve en la belleza de la selva, cuando comienza a contar como el agua pura va cayendo, casi en un jugueteo silencioso sobre las rocas. Luego, describe la belleza de los arboles milenarios y sus ramas llenas de enredaderas que los monos usan como transporte. Después nos comienza a mostrar una parte de la cadena trófica, pues nos dice como los monos huyen de las águilas. También nos muestra la cadena trófica cuando narra que una serpiente va subiendo por el árbol en busca de un pájaro distraído, cuando el tucán busca fruta para alimentarse, e innumerables de ejemplos más. Luego nos presenta otra interacción entre los agentes bióticos del ecosistema, una vez que amanece las abejas comienzan a buscar polen, para realizar la polinización. El narrador localiza a los turquitos, en proceso de cortejo, cuando se alimenta de fruta del árbol. En general, durante el desarrollo, el narrador, me ha maravillado con la estupenda manera de describir un ecosistema en todo su esplendor: el proceso de reproducción, las adaptaciones evolutivas que los machos desarrollan para aparearse con las hembras, la relación de los agentes abióticos y bióticos, la importancia de las cadenas tróficas, etc. Lamentablemente en el clímax de la lectura, el autor introduce a la despiadada ignorancia y deseo de dinero que cargan los hombres mientras talan los milenarios arboles que tardaron siglos en crecer, mientras cada parte del ecosistema comienza a sufrir, hasta que queda totalmente destrozado y herido, tatuado por la crueldad disfrazada de necesidad, por la humanidad que no sabe que se están conduciendo a la muerte. Tal vez planeen el suicidio de nuestra existencia. Finalmente, a pesar de lo lastimado que estaba el lugar, aun quedaba una pequeña esperanza de vida, un pequeño turquito, desesperado, hambriento y desolado. Hasta que aparece un niño, que debía tener la inocencia de aquel turquito, encuentra al turquito y con una roca muestra lo horrible y desalmada que está la sociedad, pues el niño, en vez de mostrar lastima, tristeza y deseo de salvar a el turquito, precisamente por ser niño y supuestamente inocente, decide asesinar su alma con la violencia. Al igual que cada uno de nosotros al creer que la naturaleza está para servirnos y no para convivir con ella, al pensar que podemos tomar de la naturaleza lo que queramos y no habrá consecuencia alguna, pero sobretodo, por la ignorancia, al creer que somos lo mejor de la evolución, cuando no estamos tan cerca como otras especies. No caemos en la conciencia de que somos una raza innecesaria para la vida en la tierra y que nuestra extinción, a este punto, favorecerá más a la vida que cualquier otra cosa.